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Motores Eléctricos: ¿vale la pena inspeccionarlos con Termografía?

Por Dave Sirmans

Debo comentarles que me encanta el mundo del mantenimiento centrado en la Confiabilidad. Es muy emocionante trabajar con empresas que están transitando el camino hacia centrarse en realizar su mantenimiento de Confiabilidad operacional y alejándose de las prácticas antiguas de esperar hasta que los equipos fallen para repararlos. He trabajado en el área de mantenimiento por más de 25 años y ha sido toda una aventura. En mi rol actual tengo el gusto de poder brindar conocimientos a las personas sobre este camino y es algo muy gratificante.

Uno de los aspectos que más me gusta de lo que hago es ver como las personas responden al aprendizaje de las herramientas que tienen a su disposición para ayudarlos a mantener sus equipos en funcionamiento. Algunas veces me encuentro con lo contario, al observar la respuesta de muchas personas cuando entienden que existen más limitaciones de las que creían en las tecnologías que utilizan. Un ejemplo de este caso es cuando durante el curso de entrenamiento de Nivel I, donde comentamos que la Termografía no es el método primario para verificar motores eléctricos. Deberían ver las miradas que obtengo como respuesta. Muchos pueden pensar: este es un curso de Termografía infrarroja y ¿usted nos va a decir que no es la mejor herramienta a utilizar? La respuesta es que no es ese el punto.

Como indicamos en el curso de Nivel I de Aplicaciones Termográficas , al hablar de manera general acerca de los motores eléctricos, la Termografía no es el método primario para descubrir problemas de los modos de falla. Los tipos de condiciones que causan las fallas en un motor eléctrico pueden ser encontrados en sus inicios más tempranos con otras tecnologías. Por ejemplo, la Prueba de Motores Eléctricos es la mejor manera de encontrar los cortos en el embobinado de un motor eléctrico. Estos son descubiertos por el impacto en el balance de la impedancia en el embobinado. Por supuesto que se puede localizar fallas térmicas en el estator con Termografía, pero hasta que hayan llegado a un nivel donde producen suficiente calor para que sea posible detectarlo en la carcasa del motor; mientras que con la otra tecnología se pueden localiza antes. El Análisis de vibración puede encontrar problemas mecánicos en motores de manera más pronta en sus inicios, antes que impacten al motor de manera térmica. Lo mismo sucede con el ultrasonido pues se puede escuchar un cojinete que está fallando mucho antes de que pueda ver la falla con una cámara Termográfica. Pero todo lo anterior no nos indica que la Termografía infrarroja no es útil para inspeccionar motores.

Muchos programas de confiabilidad comienzan implementando una o dos tecnologías, por lo regular una de las primeras en ser implementada es la Termografía. Por lo tanto, cuando la Termografía es la única tecnología con la que se cuenta obviamente hay que sacarle el mayor provecho. Si no se aplican Pruebas de Motores eléctricos o análisis de vibración a los motores, por supuesto que se deben inspeccionar térmicamente con Termografía. Utilizar técnicas como mapeo térmico o la tendencia de los patrones térmicos en un motor eléctrico ayudarán a descubrir anomalías térmicas de manera más pronta que realizar simplemente inspecciones periódicas. Si su programa de mantenimiento consiste en Termografía y análisis de vibración, la Termografía será una excelente herramienta para realizar una correlación de los resultados obtenidos. Analizar una falla potencial desde dos perspectivas es ciertamente muy bueno y pueda ayudar a descubrir los modos de falla de manera más pronta que al aplicar una sola tecnología.

Entonces, regresando a la pregunta inicial, ¿Vale la pena inspeccionar los motores eléctricos con Termografía? La respuesta es un resonante SI. La Termografía en mi opinión no es la tecnología primaria para detectar fallas en motores eléctricos pero ciertamente es una herramienta con la que se debe contar y se debe aplicar con otras tecnologías de confiabilidad para revisar la salud de los motores.